Paisaje Protegido de Peña Ubiña

«Enciclopedia asturiana»

Paisaje Protegido de Peña Ubiña

Introducción

El Paisaje Protegido de Peña Ubiña, ubicado en la zona de alta montaña del Macizo de Ubiña, ofrece un entorno natural impresionante, caracterizado por su relieve escarpado y desigual, así como por su riqueza biológica, que incluye la presencia del magnífico oso pardo. Este paisaje es ideal para realizar sendas y excursiones, con la posibilidad de hospedarse en distintos alojamientos de la zona.

Detalles sobre el Patrimonio natural

Ubicación: El paisaje protegido se encuentra en el centro de la montaña asturiana, entre los concejos de Quirós y Lena, abarcando la parte alta de los ríos Ricabo, Lindes y Huerna, en una superficie de 132 kilómetros cuadrados.

Características físicas: El macizo de Ubiña, perteneciente a la zona occidental de la Cordillera Cantábrica, se caracteriza por alturas que superan los 2000 metros y un relieve complejo y desigual. El suelo es principalmente calizo, con elementos glaciares como Cerreos, Tuizas y Foces.

Flora: En este paisaje protegido, se encuentran robledales, abedulares y hayedos como principales tipos de vegetación forestal. Destaca la extensión de hayedos en las cabeceras de los ríos Ricabo y Lindes, así como formaciones de acebos en zonas de pastos como los Puertos de Agüeria. Brezales y aulagares cubren áreas deforestadas, mientras que en la alta montaña, la vegetación se reduce, siendo predominante el enebral rastrero.

Fauna: La fauna en Peña Ubiña es notable, incluyendo especies como el oso pardo, el lobo, el corzo, el rebeco, la nutria, el urogallo, el águila real, el alimoche, el buitre leonado, el halcón peregrino, el azor y la perdiz pardilla.

Importancia del Patrimonio natural desde una perspectiva cultural e histórica

El Paisaje Protegido de Peña Ubiña no solo es un refugio para la vida silvestre, sino también un testimonio cultural e histórico de la región. Su paisaje escarpado y su rica biodiversidad han sido fuente de inspiración y sustento para las comunidades locales a lo largo de la historia. Además, la presencia del oso pardo, una especie emblemática, resalta la importancia de conservar este entorno natural único, no solo por su valor ecológico, sino también por su significado cultural e histórico para las generaciones presentes y futuras.

 


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