Faro de San Emeterio

«Enciclopedia asturiana»

Faro de San Emeterio

Explicación del contexto histórico del Faro de San Emeterio

El Faro de San Emeterio, inaugurado el 15 de marzo de 1864, representa un hito histórico en la navegación marítima de la región. Su construcción, que se inició tras una subasta de obras en 1862, responde a la necesidad de guiar a los navegantes en una costa caracterizada por su peligrosidad y por la presencia de numerosos acantilados. Desde entonces, ha desempeñado un papel crucial en la seguridad marítima de la zona.

Detalles sobre el Faro de San Emeterio

El faro se encuentra ubicado en la punta de San Emeterio, a unos 70 metros sobre el nivel del mar y a 10 sobre el terreno, a 1,5 millas al oeste de la entrada de la ría de Tina Mayor. El edificio principal, de planta cuadrada, está construido en mampostería y presenta una arquitectura que evoca el concepto tradicional de faro. La torre, empotrada en la fachada norte, está construida con bloques vistos calizos de forma circular.

En su interior, una escalera metálica de caracol nos conduce a la linterna, desde donde se puede acceder a un balconcillo rematado por una barandilla de hierro. A lo largo de su historia, el faro ha experimentado diversas mejoras tecnológicas, como la sustitución de la linterna en 1950 y la electrificación en 1920. Actualmente, cuenta con una óptica moderna y potentes luces blancas que emiten destellos equidistantes cada 5 segundos, alcanzando unas 20 millas en tiempo medio.

Análisis de la relevancia del Faro de San Emeterio

Desde una perspectiva cultural e histórica, el Faro de San Emeterio es un símbolo de navegación y seguridad marítima en la región. Su ubicación en un entorno agreste y solitario lo convierte en un punto de referencia icónico para los navegantes y en un destino turístico popular para los amantes de la naturaleza y la historia marítima.

Discusión sobre los esfuerzos de conservación y preservación del Faro de San Emeterio

A pesar de su importancia histórica, el faro enfrenta desafíos de conservación debido a su ubicación remota y a las inclemencias del clima marítimo. Sin embargo, los esfuerzos de conservación y preservación, respaldados por su inclusión en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Asturias, son fundamentales para garantizar su supervivencia y para mantener viva su historia y legado cultural para las generaciones futuras.

Recapitulación y reflexión final

En resumen, el Faro de San Emeterio es mucho más que una simple estructura de navegación; es un testigo histórico de la evolución tecnológica y cultural en la región, así como un faro de esperanza y seguridad para los navegantes que surcan las aguas del Cantábrico. Su preservación es esencial para mantener viva su historia y su legado cultural para las generaciones venideras.

 


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