La Torre o palacio de Díaz Inguanzo
La Torre o Palacio de Díaz Inguanzo: Tesoro del Barroco Popular
En el corazón de un valle tranquilo, cerca de la iglesia y rodeado de la serenidad del entorno rural, se alza imponente la Torre o Palacio de Díaz Inguanzo. Este magnífico edificio, que data de los siglos XVII y XVIII, es un fiel exponente del barroco popular y ha sido reconocido como Bien de Interés Cultural desde 1994.
Arquitectura y Elegancia Barroca
La estructura principal de la torre se compone de tres pisos, destacando en el centro una imponente torre de cuatro aguas. Flanqueada por dos cuerpos de menor altura, la torre central exhibe una simetría ordenada en la disposición de sus vanos, lo que realza su belleza y majestuosidad. En la planta baja, una puerta adintelada da paso a un balcón en voladizo, sobre el cual se destaca la fecha de 1898, un testimonio de la historia que ha sido testigo esta construcción a lo largo de los años. En el piso superior, el escudo de los Inguanzo, entre dos ventanas cuadradas, agrega un toque de nobleza y distinción al conjunto arquitectónico.
Detalles y Tesoros Ocultos
Aunque la atención se centra en la estructura principal, los cuerpos laterales también tienen su encanto, con vanos adintelados que irradian un aire de autenticidad y tradición. Sin embargo, el verdadero tesoro de este palacio se encuentra en su interior: un espléndido lagar de sidra que alberga una prensa antigua. Este testimonio vivo de la cultura y las tradiciones locales añade un valor adicional a la riqueza histórica y arquitectónica del lugar.
Un Vínculo con el Pasado y el Presente
La Torre o Palacio de Díaz Inguanzo es mucho más que una simple estructura arquitectónica; es un símbolo del pasado glorioso y una conexión tangible con la historia y la identidad de la región. A través de los siglos, ha sido testigo de cambios y transformaciones, pero ha permanecido firme como un faro de la herencia cultural y patrimonial de la zona.
Un Lugar para Admirar y Preservar
En resumen, la Torre o Palacio de Díaz Inguanzo es un tesoro del barroco popular que merece ser admirado y preservado. Su arquitectura elegante y su rica historia lo convierten en un destino imperdible para los amantes del patrimonio cultural y arquitectónico. Que su majestuosidad siga inspirando a las generaciones futuras, recordándoles la importancia de honrar y proteger nuestro legado histórico.