Fábrica de embutidos La Luz

«Enciclopedia asturiana»

Fábrica de embutidos La Luz

Introducción

La Fábrica de Embutidos La Luz, una institución emblemática en Noreña, es un monumento al espíritu emprendedor y la innovación industrial. En este reportaje, exploraremos su legado histórico, sus características físicas, su significado cultural e histórico, así como los esfuerzos de conservación para mantener viva su memoria.

Contexto Histórico

Fundada por Justo Rodríguez Fernández en 1875, la Fábrica de Embutidos La Luz representó un hito en la industria cárnica de Noreña y más allá. Equipada con la tecnología más avanzada de su época, la fábrica se convirtió en un referente nacional e internacional en la producción de embutidos. Su éxito inspiró a otros empresarios locales a seguir su ejemplo, convirtiendo a Noreña en un importante centro de producción chacinera.

Detalles del Patrimonio

La fábrica, diseñada por el arquitecto local Enrique Rodríguez Bustelo, es una obra destacada de la arquitectura industrial de la época. Construida en ladrillo enlucido, presenta tres pabellones sobresalientes, con el central como punto de acceso y coronado por un frontis distintivo en forma de peineta. El edificio está adornado con un alicatado decorativo que lleva la frase "Marca de fábrica El Choricero de Goya", un testimonio de la reputación y calidad de los productos de La Luz.

Relevancia Cultural e Histórica

La Fábrica de Embutidos La Luz no solo fue un motor económico para Noreña, sino que también desempeñó un papel importante en la promoción de la gastronomía asturiana a nivel nacional e internacional. Además, su historia está intrínsecamente ligada al desarrollo social y económico de la comunidad, así como al espíritu emprendedor de sus habitantes. La preservación de la fábrica es crucial para mantener viva esta rica herencia cultural e industrial.

Esfuerzos de Conservación y Preservación

Gracias a la iniciativa de Frío-Carne Asturias, la Fábrica de Embutidos La Luz volvió a funcionar en 1994, conservando su estructura histórica y respetando su riqueza arquitectónica. La restauración del edificio aseguró que su legado perdurara en el tiempo, permitiendo que las generaciones futuras puedan apreciar su importancia histórica y cultural.

Reflexión Final

La Fábrica de Embutidos La Luz es mucho más que un edificio industrial; es un símbolo del ingenio humano, la innovación y el trabajo arduo. Su preservación no solo honra la historia de Noreña y su industria chacinera, sino que también celebra el espíritu emprendedor que sigue siendo una parte integral de la identidad de la comunidad. Al conservar y proteger este patrimonio cultural, aseguramos que las generaciones futuras puedan aprender y sentirse inspiradas por su legado.

 


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