Desfiladero de los Beyos
Introducción
El Desfiladero de los Beyos es una maravilla natural que atraviesa los municipios de Ponga y Amieva, en la provincia de Asturias. Esta angosta y espectacular garganta es reconocida por su belleza impresionante y su importancia geológica y cultural. Aunque la mayor parte del desfiladero se encuentra en Ponga, Amieva marca su principio o fin, lo que resalta su significancia en esta región montañosa.
Detalles sobre el Patrimonio natural
El Desfiladero de los Beyos se extiende aproximadamente por 12 kilómetros, desde Ceneya hasta Cobarcil, en tierras de Sajambre, León. El paisaje está dominado por imponentes paredes verticales que apenas dejan espacio para la sinuosa carretera y el cauce del río Beyos. Este desfiladero, conocido como "beyu" en la lengua local, es una hendidura escarpada que ha cautivado a viajeros desde el siglo XIX.
El primer tramo del desfiladero, desde Ceneya hasta Puente Vidosa, se caracteriza por la presencia de verticales paredes de roca, dominadas por el Carriá y el pre-Cornión. A lo largo del recorrido, se pueden avistar algunos pueblos beyuscos, que se aferran a las laderas de forma casi inverosímil, fundiéndose con la roca circundante. La cascada de Aguasalió, que cae sobre Vidosa, añade un toque de espectacularidad al paisaje.
Al continuar hacia La Huera, se encuentra una placa que recoge las impresiones de Paul Labrouche, un viajero del siglo XIX, sobre estas tierras. Más adelante, el puente Angoyu marca el límite provincial con León, y se pueden observar formaciones rocosas curiosas como el Frailón y les Monxines.
El túnel del Regaldín, que atraviesa la provincia de León, muestra aún vestigios de los nidos de ametralladoras construidos durante la guerra civil española. Los últimos puentes y kilómetros nos llevan a Cobarcil, donde el desfiladero se ensancha para dar paso al hermoso valle de Sajambre.
Importancia del Patrimonio natural desde una perspectiva cultural e histórica
El Desfiladero de los Beyos es mucho más que un fenómeno geológico; es un símbolo cultural e histórico de la región. Ha sido mencionado y admirado por viajeros, montañeros y escritores a lo largo de los siglos, quienes han quedado impresionados por su belleza imponente y su atmósfera sobrecogedora.
Las palabras del marqués de Villaviciosa, Pedro Pidal, reflejan la grandeza y la majestuosidad del desfiladero, pero también la sensación de asombro y temor que puede inspirar a quienes lo recorren. Esta combinación de belleza natural y significado cultural hace del Desfiladero de los Beyos un tesoro invaluable que merece ser conservado y protegido para las generaciones futuras.